

El pasado 31 de mayo, el Pleno del CES aprobó la Memoria anual sobre la situación socioeconómica y laboral de España, correspondiente a 2006, una actuación a la que el CES viene obligado desde 1991 por su Ley de creación, y que viene cumpliendo todos los años. Más allá del interés de los datos de esta Memoria, quiero destacar en primer lugar que se trata de un Informe elaborado, de forma concertada, por los agentes sociales y las representaciones de la sociedad civil organizada de este país, y por eso constituye una buena muestra de una cultura del diálogo y el acuerdo social tan asentada en España, aunque no siempre tan conocida ni valorada cuando se diagnostica el clima social de nuestro país.
El CES es un ejemplo muy significativo de lo que se ha venido llamando democracia participativa, para expresar la idea de profundizar en la democracia por medio de una mayor implicación de la sociedad civil en la vida política, o también democracia deliberativa, con un término que resalta la importancia del uso de la palabra como instrumento de trabajo, que busca razonar y convencer.
En la Memoria se presenta un panorama de la situación socioeconómica en el que aparecen elementos claramente positivos, como el crecimiento económico y del empleo, la Un ejemplo de diagnóstico concertado sobre la realidad española La memoria del CES sobre la situación socioeconómica y laboral de España creciente incorporación de las mujeres al mercado laboral, la buena situación financiera de la Seguridad Social o el propio clima de diálogo social que se traduce en una baja conflictividad. Pero esta realidad positiva presenta también rasgos negativos, carencias en I+D+i aún elevadas, aunque con señales de mejora, tasas de temporalidad o siniestralidad laboral, problemas de fracaso educativo, o carencias en coor-dinación entre las distintas Administraciones. El CES ofrece así un diagnóstico globalmente positivo, pero no complacien-te, porque aparecen realidades que deben ser corregidas o mejoradas. Pero en todo caso, quiero subrayar que este es un diagnóstico compartido por los protagonistas de la vida económica y social de los problemas reales de la sociedad española, y de este diagnóstico me gustaría destacar dos temas transversales, como son la emigración y el papel de las mujeres en una sociedad que aspira a una igualdad real de derechos, y destacar también una idea general: el papel central del valor trabajo para un modelo económico en el que el desarrollo del capital humano es garantía, no sólo de cohe-sión social, si no de eficiencia económica.
Marcos Peña Pinto Presidente del Consejo Económico y Social