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Revista BIP

Los trastornos de la voz en la población trabajadora protegida de Ibermutuamur

La preocupación por los problemas de la voz ha experimentado importantes cambios a lo largo del tiempo, observándose en las dos últimas décadas un creciente interés en nuestra sociedad. En este artículo la Dra. Begoña Roldán, médico especialista ORL de Ibermutuamur, realiza un estudio epidemiológico de los distintos “factores favorecedores” responsables de los trastornos de la voz. Se confirma la naturaleza multicausal de estos trastornos y la necesidad de un abordaje multidisciplinar, ya que la mayoría de los trastornos de la voz se resuelven con medidas preventivas y de higiene vocal asociadas a técnicas de rehabilitación.

Introducción

La voz permite la comunicación entre las personas, es necesaria para el desarrollo integral del individuo y, en determinadas ocupaciones, constituye la herramienta principal para desarrollar la actividad laboral.

La preocupación por los problemas de la voz ha experimentado importantes cambios a lo largo del tiempo. Durante las dos últimas décadas se ha observado un creciente interés por parte de nuestra sociedad, apareciendo nuevas ideas y concepciones sobre la problemática de la patología vocal. En la actualidad existe consenso para reconocer la naturaleza multicausal de los trastornos de la voz.

Se tiende, por tanto, a un enfoque multidisciplinar de los trastornos de la voz. La evaluación de la voz es algo más que la exploración de las cuerdas vocales y resulta imprescindible valorar aspectos tales como las características del entorno en que vive el paciente; la actividad profesional que realiza; el impacto del medio ambiente en las patologías de la voz; el uso que el individuo hace de su voz; los antecedentes psicológicos; las enfermedades neurológicas; las alergias; el reflujo gastroesofágico; la hipoacusia; los medicamentos; el tabaco y alcohol, etc.

Según la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL), alrededor del 5% de la población general de los países industrializados sufre algún tipo de patología vocal que requiere la atención del especialista.

Planificación

Presentamos a continuación los resultados de un estudio retrospectivo sobre los trastornos de la voz que ocasionaron períodos de incapacidad laboral temporal por Contingencias Comunes (enfermedad común) en la población trabajadora protegida de Ibermutuamur de la Comunidad de Madrid durante los años 2006, 2007 y primer semestre de 2008.

Se realizó un análisis epidemiológico de todos los factores favorecedores o desencadenantes de los trastornos de la voz: ocupación laboral; obligación socio-profesional de hablar; síntomas clínicos de sobreesfuerzo vocal (carraspeo, molestias faringolaríngeas, tirantez en el cuello, rupturas al hablar, etc.); exposición ambiental a polvo, vapores irritantes, aires acondicionados; exposición a ruido; hábitos tóxicos como alcohol y tabaco; ingesta de medicamentos; patologías asociadas de la esfera otorrinolaringológica; patología respiratoria y/o digestiva; alergias y características psicológicas del individuo.

Cuantificando en 232.673 personas la cifra media anual de nuestra población trabajadora protegida, objetivamos la presencia de trastornos de la voz en 390 pacientes, lo que representa una prevalencia del 0,17%. Dicha prevalencia no es muy alta, pero entra dentro de lo esperado si tenemos en cuenta el tipo de actividad de nuestras empresas mutualistas (gráfico 1) y que el 71,95% de los trabajadores asociados son profesionales no vocales, es decir, tienen una obligación socio-profesional de hablar media-baja.

Gráfico 1. Sectores de actividad de las empresas mutualistas

Del total de la población laboral protegida incluimos en el estudio aquellos trabajadores que ocasionaron períodos de incapacidad laboral temporal por trastornos de la voz de más de quince días de duración, ya que a partir del décimo quinto día de incapacidad temporal se inicia el seguimiento clínico del trabajador y éste se prolonga hasta el momento en que se produce el alta laboral. Por tanto, se han rechazado del estudio aquellos trabajadores en los que no se consiguió realizar el seguimiento médico por ser la duración del proceso de baja laboral inferior a los quince días. Los trabajadores estudiados recibieron tratamiento en el Servicio Público de Salud, en entidades privadas y, en algunos casos, en Ibermutuamur, previo consentimiento informado del paciente y tras la correspondiente autorización de la Inspección Médica del Servicio Público de Salud.

Tras revisar todos los diagnósticos causantes de patología vocal según la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-9 MC), se incluyeron finalmente en el estudio 82 trabajadores, los cuales causaron baja laboral por trastornos de la voz y fueron seguidos clínicamente por facultativos de Ibermutuamur hasta el momento de producirse el alta médica. Los datos recogidos fueron procesados mediante el programa informático estadístico SPSS v15 con el objeto de realizar un análisis descriptivo de las distintas variables implicadas.

Las variables consideradas en el estudio han sido las siguientes:

- Sexo
- Edad
- Profesión
- Patología diagnóstica
- Modo de pago de la prestación económica del período de incapacidad temporal
- Días de baja
- Antecedentes médicos
- Hábitos tóxicos
- Exposición a ruido ambiente
- Exposición a polvo y vapores irritantes
- Obligación socio-profesional de hablar
- Síntomas clínicos
- Tratamientos realizados
- Evolución final

Resultados

Las patologías más frecuentes responsables de los trastornos de voz (gráfico 2) fueron el carcinoma de laringe (24,39%), los pólipos de cuerda vocal (23,17%) y el edema de Reinke (15,85%). Todas estas enfermedades se relacionaban no solamente con un mal uso de la voz, sino también con otros factores como hábitos tóxicos (tabaco y alcohol), exposición a irritantes ambientales y procesos inflamatorios crónicos de la esfera otorrinolaringológica.

Gráfico 2. Patologías responsables de los trastornos de la voz

Los trastornos de voz son más frecuentes en la población femenina. En la distribución por sexos encontramos un 52,4% de hombres frente a un 47,6% de mujeres. Teniendo en cuenta que la población trabajadora de Ibermutuamur está constituida por un 61,5% de hombres y un 38,5% de mujeres, podemos inferir que los trastornos de voz son más frecuentes en la mujer. Las patologías más habituales en la mujer son la disfonía funcional, los nódulos vocales y el edema de Reinke; en el varón, el carcinoma de laringe y la laringitis crónica representan las patologías más prevalentes. En cuanto a los pólipos de cuerda vocal, siguen una distribución homogénea en ambos sexos.

Por rangos de edad, el mayor porcentaje de trastornos de la voz se sitúa entre los 30 y 49 años de edad (54,20% de los trabajadores). Según el tipo de patología vocal, existen diferencias en las franjas de edades. La disfonía funcional y los nódulos vocales aparecen en edades tempranas (entre los 20 y 39 años); el edema de Reinke, la laringitis crónica y los pólipos vocales son más frecuentes en edades medias (entre 30 y 49 años); el carcinoma de laringe, sin embargo, es más prevalente en edades más avanzadas, encontrándose el 45% de los pacientes en el rango de 50-60 años. Estos resultados concuerdan con las estimaciones de otros estudios realizados sobre la población general.

La duración media de la incapacidad temporal varía en función del tipo de trastorno de voz. La media de días de baja o absentismo laboral (gráfico 3) es más elevada en los tumores de laringe, tumores de cuerda vocal y parálisis de cuerda vocal (378 días, 159 días y 219 días, respectivamente). Sorprendentemente, la duración de la disfonía funcional es también elevada (142,75 días) debido, entre otras causas, a factores psicológicos y de conflictividad socio-laboral asociados a esta patología. El resto de las enfermedades, pólipos de cuerda, edema de Reinke y nódulos vocales, tuvieron una duración que puede considerarse dentro de parámetros estándar (45 días; 63,64 días y 56,8 días de baja, respectivamente).

Gráfico 3. Días de baja por patología diagnóstica

Con respecto a los factores epidemiológicos favorecedores de los trastornos de la voz (gráfico 4), los antecedentes médicos en la esfera otorrinolaringológica fueron de primer orden en los nódulos vocales (66,8%) y en el carcinoma de laringe (50%). Los antecedentes respiratorios y digestivos se observaron con mayor frecuencia en la disfonía funcional (33,4%). Por último, podemos destacar que los antecedentes alérgicos estaban presentes en un alto porcentaje de los nódulos vocales (66,6%), lo que coincide con la tendencia a relacionar el “factor alergia” con la fisiopatología del nódulo. Los factores psicológicos se encontraron íntimamente relacionados con la disfonía funcional (66,7 %), asociándose a personalidades con rasgos neuróticos y sintomatología ansioso-depresiva.

Gráfico 4. Factores epidemiológicos médicos

Los hábitos tóxicos, fundamentalmente el tabaco, se relacionan de forma significativa con el carcinoma de laringe (65%), el edema de Reinke (61,5%) y la laringitis crónica (42,9%).

La exposición medio ambiental a polvo de metales, polvo de la construcción, vapores irritantes y humos está presente en el 23,10% de los trabajadores con edema de Reinke; en el 15,9% de los diagnosticados de pólipos vocales y en el 10% de los carcinomas de laringe.

El 46,34% de nuestra población desarrolla su actividad laboral en ambientes ruidosos. Las patologías que con más frecuencia se relacionan con la contaminación acústica son el carcinoma de laringe (70% de los trabajadores expuestos), el edema de Reinke (45,15%) y los pólipos vocales (42,11%), ya que en estas circunstancias el sujeto se ve obligado a forzar la voz más allá de sus límites y capacidad.

Con relación al cuadro clínico (gráfico 5), el síntoma más frecuente es la disfonía (91% de los trabajadores). Pueden aparecer también síntomas sensoriales del tipo carraspeo, irritación laríngea, fatiga vocal, parestesias faríngeas, y dolor y/o tirantez cervical (29,3%), así como cambios del timbre y tono con rupturas de voz (34,1%). Es de gran importancia la detección precoz de estos síntomas para poder establecer medidas preventivas.

Gráfico 5. Síntomas clínicos

La obligación socio-profesional de hablar (OSP) es una variable que determina claramente el tipo de trastorno vocal. Cuantificando la obligación socio-profesional de hablar en tres grados (alto, medio y bajo), en nuestro estudio encontramos que los trastornos de la voz se presentan con una mayor frecuencia en los trabajadores con OSP media (41,46%), seguida de OSP baja (30,49%) y OSP alta (28,05%). Como ya se mencionó con anterioridad, el 71,95% de los trabajadores de nuestra muestra son profesionales no vocales y este hecho explica que la patología funcional no ocupe un lugar preferente y sean las patologías orgánicas (pólipos de cuerda vocal y edema de Reinke) las patologías más prevalentes en nuestra población trabajadora protegida.

En lo referente al modo de pago (pago delegado y pago directo) de la prestación económica del período de incapacidad temporal, el pago delegado es el más frecuente en nuestra población (85%), seguido del pago directo por cuenta propia de los trabajadores autónomos (9,8%) y del pago directo por cuenta ajena (4,9%). La media de días de baja laboral fue superior en el pago delegado (171,43 días) respecto al pago directo (137,75 en el pago directo por cuenta ajena y 98,63 días en el pago directo por cuenta propia de los trabajadores autónomos).

En cuanto al tratamiento realizado, encontramos que el 76,80% de los trabajadores recibió tratamiento quirúrgico. Un 50% de los pacientes precisó tratamiento de rehabilitación vocal, con o sin cirugía, para corregir los malos hábitos fonatorios.

Con relación a la evolución final de los trabajadores en baja laboral por trastornos de la voz, objetivamos que la inmensa mayoría de los mismos (86,6%) causaron alta médica por curación y/o mejoría, reincorporándose a sus actividades laborales. Solamente el 11% de los trabajadores fueron subsidiarios de una incapacidad permanente absoluta (imposibilidad para desarrollar cualquier tipo de actividad laboral) por presentar carcinomas de laringe que precisaron cirugía (laringuectomía total) y tratamientos coadyuvantes (quimio y radioterapia). Cabe también destacar que dos de nuestros trabajadores fallecieron (2,4%).

Conclusión

Podemos afirmar que la obligación socio-profesional de hablar por sí misma no es la causa principal del trastorno vocal; los antecedentes médicos patológicos y los hábitos tóxicos del individuo, tabaco y alcohol fundamentalmente, juegan un importante papel en su aparición al ocasionar alteraciones de las cuerdas vocales.

En la actualidad resulta de gran importancia el trabajo en equipo de diferentes especialistas (otorrinolaringólogo, foniatra o logopeda) para garantizar el correcto estudio de todos los factores favorecedores o desencadenantes de la patología vocal.

Queda demostrada la necesidad de identificar la población laboral de riesgo y delimitar las causas que originan los trastornos de la voz así como los efectos que éstos ocasionan. De esta forma se podrán desarrollar programas de “screening” que permitan identificar aquellos grupos de riesgo entre la población laboral activa, estimar el coste que supone para el Sistema de Protección Social y poner en marcha programas para la prevención precoz y el tratamiento de los trastornos de la voz. No podemos olvidar, en definitiva, que la mayoría de los problemas de voz se pueden resolver con medidas preventivas y de higiene vocal asociadas a la rehabilitación vocal.

Más información y consejos sobre el cuidado de la salud en: ibermutuamur.es/salud

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