El tabaco afecta a ambos sexos de manera parecida. Los cigarrillos
presentan en las mujeres similares relaciones dosis-respuesta que en
los varones; por ello, las mujeres que fumen de forma análoga a los
varones experimentarán tasas de mortalidad similares a éstos. En el
caso de las mujeres, fumar representa no sólo estar expuesta a las mismas
enfermedades que el varón, sino que además conlleva patologías adicionales
específicas de género, así como alteraciones propias en su función reproductora.
A. PATOLOGÍA NO ESPECÍFICA DE GÉNERO
Al igual que en los varones, fumar ocasiona problemas a nivel cardiovascular
(infarto de miocardio, accidente cerebro-vascular...), enfermedad pulmonar
obstructiva crónica (EPOC) y diversos cánceres (pulmón, vejiga, laringe…).
En un estudio de mortalidad femenina atribuible al tabaco se observó
que: un 41% de muertes se debían a enfermedades cardiovasculares; el
21% a cáncer de pulmón; el 18% a EPOC; el 11% a otras causas; el 6%
a otros cánceres; y el 3% a otras enfermedades (citado en Women and
smoking: a report of the Surgeon General, US Department of Health and
Human Services, 2001). Estos datos muestran que la mortalidad femenina
por tabaco no se deriva fundamental o primariamente de patologías específicas
de género, sino todo lo contrario.
En diversos países el cáncer de pulmón ya ha superado
al cáncer de mama como primera causa de muerte por cáncer en las mujeres.
En Estados Unidos la tasa de cáncer de pulmón se ha multiplicado por
siete en los últimos años, mientras que en España apenas ha aumentado
todavía, aunque se está empezando a apreciar el incremento. Por otro
lado, en los últimos años la morbimortalidad femenina por enfermedades
cardio- y cerebro-vasculares atribuibles al tabaco se ha incrementado
notablemente en las sociedades occidentales; este incremento es mayor
si la conducta de fumar se asocia con el consumo de anticonceptivos
orales, especialmente los de alto contenido estrogénico.
B. PATOLOGÍA ESPECÍFICA DE GÉNERO
El tabaquismo puede también ocasionar diversas patologías género-específicas
(patología del tracto genital y en la reproducción), así como afectar
diferentemente a mujeres y varones en otros aspectos (osteoporosis,
tabaquismo pasivo).
Problemas en la menstruación. En fumadoras la regla es más irregular
y es más frecuente la presencia de dismenorrea. Debido probablemente
al efecto antiestrogénico del tabaco, la menopausia está adelantada
2-3 años en las fumadoras, lo que agrava el riesgo de osteoporosis.
Cánceres específicos de género. Las fumadoras presentan doble
riesgo relativo de desarrollar cáncer de cérvix. Por el contrario, probablemente
por la propia acción antiestrogénica, tienen un 30% menos de probabilidades
de padecer cáncer de endometrio.
Osteoporosis y densidad ósea. Las mujeres fumadoras presentan
más problemas de osteoporosis y, en consecuencia, un mayor porcentaje
de fracturas, lo cual afecta notablemente a la calidad de vida y al
grado de invalidez, que es mayor en las fumadoras. El problema es especialmente
relevante tras la menopausia, donde una reducción en la densidad ósea
de un 10% incrementa el riesgo de fractura 1,5-2 veces, y una reducción
del 20%, 3-4 veces.
Efectos estéticos. La halitosis y las manchas en los dedos y
en los dientes, aunque no son efectos específicos de género, preocupan
más a las mujeres. El consumo de tabaco es la segunda causa de arrugas
en las mujeres; también da a la piel un aspecto mucho más apagado, disminuyendo
además la acción de los productos cosméticos.
Problemas en la reproducción: generales.
- Aumenta la infertilidad, sobre todo la de origen tubárico, por sufrir
las fumadoras más infecciones en los órganos reproductores; la concepción
se retrasa de media unos pocos meses; el problema se presenta en quienes
están en el límite de la fecundidad, que tienen tres veces más de probabilidades
de tardar más de un año en quedarse embarazadas.
- Existe un mayor riesgo de embarazo ectópico, mayor riesgo de aborto
y parto pretérmino (O.R.: 1´4).
- También existe un mayor riesgo de placenta previa (O.R.: 1´5), desprendimiento
prematuro de la placenta y un descenso del peso placentario; el riesgo
de placenta previa es dosis-dependiente.
Problemas en la reproducción: bajo peso. Lo más destacable respecto
a la morbi-mortalidad perinatal y postnatal que ocasiona el tabaco,
es la reducción en el peso del recién nacido, que viene a ser de unos
150-200 gramos (Figura A7). Es una reducción en el peso, sin retraso
en la madurez; su riesgo de aparición desaparece si la madre renuncia
al tabaco en el primer trimestre de la gestación.

Figura
A7: Disminución del peso al nacer según el número de cigarrillos / día
fumados durante el embarazo.