

El estrés laboral es el resultado de un desequilibrio entre las demandas que proceden del trabajo y el medio laboral y nuestros recursos para hacerles frente. Cuando exististe un desajuste demasiado grande o constante entre lo que el trabajo y el medio laboral nos piden y nuestra capacidad para dar respuesta a tales demandas, aparece un estado de tensión física y psicológica que se relaciona con multitud de problemas para el trabajador y para la organización en la que desempeña su labor.
Según datos de la última Encuesta Europea de Condiciones de Trabajo uno de cada cinco trabajadores sufre estrés en su trabajo, tratándose de uno de los principales problemas de salud entre los trabajadores europeos.
El estrés laboral contribuye a una mala salud mediante tres mecanismos:
Deteriora nuestros hábitos (peor cuidado de la salud, aumento del consumo de tabaco y alcohol, dieta inadecuada, menor práctica de ejercicio físico).
Causa desequilibrios en nuestro funcionamiento corporal por medio de alteraciones en el funcionamiento de nuestro Sistema Nervioso y Neuroendocrino.
Causa efectos psicológicos adversos: trastornos emocionales como la ansiedad y la depresión; pérdida de motivación e interés; disminución de la eficacia mental.
Muchos y muy diversos son los problemas de salud que han sido relacionados con el estrés laboral. Los trastornos emocionales y las enfermedades cardiovasculares son, tal vez, aquellos con respecto a los cuales la evidencia científica es mayor.
Pero el estrés laboral también tiene consecuencias negativas para las organizaciones de trabajo:
Absentismo: aumento de las ausencias del trabajador (no justificadas o por enfermedad).
Presentismo: incremento del tiempo en que el trabajador no trabaja pese a estar en la empresa.
Disminución de la productividad: el rendimiento del trabajador es menor y de menos calidad.
Pérdida (fuga) de profesionales cualificados.
Aumento de los conflictos y litigios: (problemas internos en la organización y con los usuarios o clientes).
Mayor siniestralidad laboral.
Aumento de la violencia física y psicológica en el entorno laboral.
Conductas de sabotaje y boicot por parte de los trabajadores.
Revisiones recientes de los resultados científicos disponibles hasta la fecha cuestionan la idea comúnmente aceptada de que cierto nivel de estrés mejora el rendimiento laboral. Según estos estudios cuando una organización “se estresa” su rendimiento se deteriora.
Conocemos multitud de factores en la organización del trabajo que contribuyen a que aumente el estrés laboral. Entre estos podemos destacar:
El aumento irracional de la carga de trabajo.
La falta de autonomía y capacidad de decisión en el puesto, especialmente en relación con la posibilidad de gestionar nuestro propio tiempo.
La falta de oportunidades de desarrollo profesional.
El desequilibrio entre nuestro nivel de esfuerzo y las compensaciones por nuestro trabajo.
Escaso apoyo por parte de compañeros y superiores.
Un reciente informe de la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo identifica como factores de riesgo emergentes:
El aumento de la inseguridad respecto al trabajo (p. ej. nuevas formas de contratación).
Las implicaciones derivadas del envejecimiento de la población activa.
La intensificación del trabajo.
Las fuertes exigencias emocionales en el trabajo.
La falta de posibilidades para conciliar el trabajo y la vida personal.
La respuesta es NO. Las personas podemos aprender a gestionar de un modo más saludable el estrés. Podemos aprender a relajarnos, a gestionar de forma más eficiente nuestro tiempo, a comunicarnos mejor y otras muchas habilidades que nos ayuden a afrontar el trabajo en mejores condiciones.
Las personas más resistentes al estrés son aquellas que:
Logran encontrar un significado a lo que hacen. Conocen el sentido de su trabajo.
Afrontan los cambios como algo consustancial a la vida. El cambio, y no la estabilidad, es lo natural. En este sentido un cambio puede suponer una oportunidad o un reto, más que una amenaza.
Creen firmemente que pueden influir en el curso de los acontecimientos.
Pese a la dificultad que implica una empresa puede buscar la mejora en la salud y satisfacción de sus empleados, y optimizar su rendimiento a través de la búsqueda de la excelencia en la organización del trabajo y en la gestión de sus activos humanos.
Diez reglas de oro para crear una empresa libre de estrés laboral:
Evaluar los factores psicosociales en el trabajo. Es difícil mejorar una situación sin diagnosticarla. Actualmente disponemos de métodos científicamente validados para medir los factores psicosociales en el trabajo. La evaluación de los factores psicosociales constituye la base para el diseño de programas de mejora.
Garantizar el respeto a la dignidad de cada empleado.
Asegurar que la responsabilidad laboral es acorde con la capacidad del trabajador: planificar racionalmente las cargas de trabajo.
Dotar al trabajo de autonomía: dar a los trabajadores la oportunidad de participar en decisiones y acciones que afectan a sus trabajos; darles la oportunidad de organizarse mejor.
Dotar de contenido el trabajo: definir claramente las funciones y responsabilidades del trabajador; asegurarse de que el trabajador sabe qué es lo que hace y por qué es importante.
Dotar de oportunidades de desarrollo: promover y diseñar trabajos que estimulen y den la oportunidad al trabajador del empleo de sus habilidades.
Proporcionar formación, apoyo y supervisión.
Mejorar la comunicación.
Optimizar los beneficios de las relaciones sociales entre los trabajadores: no obstaculizar innecesariamente el potencial del lugar de trabajo como escenario en el que desarrollar relaciones humanas; favorecer el trabajo en equipo.
Facilitar la conciliación entre la vida laboral y personal.