versión para discapacitados  

Consejos prácticos  
Pertrechos y Cuidados
Preparar el camino
Época preferible para realizar el peregrinaje
Tiempo necesario
Alojamientos específicos
Entrenar
Mida sus fuerzas
Diseñe su propio itinerario
Punto de partida
Primeras etapas
Documentación previa
Enfermedades en el Camino
Señalización


LAS GUÍAS AL USO Y FOLLETOS DE TODA CONDICIÓN ACOSTUMBRAN A RECOGER CONSEJOS Y SUGERENCIAS PARA HACER EL CAMINO: SUELEN DARLOS PARA DISTINTAS ÉPOCAS DEL AÑO, INCLUYENDO INSTRUCCIONES PARTICULARES PARA "LOS DE LAS BICICLETAS" Y AÚN PARA LOS QUE VAN A CABALLO. EN SUMA, QUE CONSEJOS, DE ORDINARIO SABIOS Y EXPERIMENTADOS, NO FALTAN.

Un paraguasMas siendo esta guía especial para las personas con discapacidad, podría optarse por una descripción minuciosa de las peculiaridades y, en su consecuencia, de las necesidades propias de cada tipo de discapacidad; pero, bien pensado, suele suceder que acaba resultando tan farragoso como inútil. Creo que es preferible conocer las sugerencias que suelen hacerse para el peregrino en general, con alguna inevitable referencia a las personas con discapacidad, pero nada más.

Consejos prácticos para personas con distintas discapacidades que pudieran abordar el recorrido santiaguero:

• Un peregrino con discapacidad físicas debe previamente estar en un tono físico conveniente, que le permita mantener un ritmo adecuado diario en el discurrir de kilómetros y kilómetros que deberá transitar. Es recomendable que lleve repuestos para la silla de ruedas, tacos para las muletas, guantes, y algún tipo de crema o producto tópico para aminorar las ampollas. El peso de la mochila será acorde al nivel que puede soportar, teniendo en cuenta los tramos hacia arriba que deben superarse. Otra sugerencia sería contar con algún tipo de coche de apoyo y realizar el camino acompañado de alguien que en los tramos más complicados nos sirva de apoyo y sostén.

Una brújula• Las personas con discapacidad psíquica deberían peregrinar acompañados de personas que conozcan su discapacidad concreta para ayudarles de la manera más específica posible si llegara el caso. Aparte de esto, deben tenerse en cuenta las consideraciones generales que en toda caminata y ausencia larga son necesarias.

• Las personas con discapacidad auditiva tienen que extremar la precaución a la hora de cruzar carreteras, lo cual debe hacerse en numerosas ocasiones a lo largo de toda la ruta compostelana.

Respecto a las personas con discapacidad visual aconsejamos que caminen acompañados siempre, debido a los cruces, desvíos, irregularidades del terreno y cualquier otro aspecto que sea relevante y que una discapacidad visual hiciera mas complicado.

 

PREPARAR EL CAMINO arriba

Antes de emprender la marcha: pertrechos y cuidados.

Preparar el caminoCon un fondo de ánimo siempre jocundo, conviene preparar el espíritu: adquirir algún conocimiento de lo que es el Camino de Santiago – lo que aparece en esta guía puede ser suficiente -, sin echar en olvido que, aún llevando coche de apoyo, hacer el Camino del Señor Santiago, inclusive en el tercer milenio, sigue siendo una aventura; como mínimo, las sorpresas son inevitables y entre éstas abundan más las desagradables que las gratas, aunque éstas, a su vez, superen con mucho en intensidad a las primeras.


ÉPOCA PREFERIBLE PARA REALIZAR EL PEREGRINAJE arriba

Primero debe decidir el año, puesto que puede realizar la peregrinación en un Año Santo (En esta guía se indican cuáles son). Después, la estación: tres de cada cuatro peregrinos eligen el verano para marchar a Santiago. Las vacaciones y el buen tiempo son las razones de este movimiento veraniego. La mejor época para ir a Santiago es la primavera, mayo o junio, cuando comienza a hacer buen tiempo y no hay gran masificación en los refugios del Camino. Septiembre es también un buen mes. Eso sí; no está asegurado el buen tiempo como en verano. De octubre a abril marchan sólo el 4% de los peregrinos, debido al frío, la lluvia, el barro e incluso la nieve.

En verano, hay que tener en cuenta que la mayoría de los peregrinos comienzan a principios de mes en Roncesvalles. Es lo que se conoce como "la ola" del Camino, que vendría a ser los atascos de la operación salida de tráfico en hora punta. La primera ola comienza el fin de semana más cercano al 1 de julio en Roncesvalles y acaba a fin de mes en Santiago. La segunda ola, peor si cabe, comienza hacia el uno de agosto y llega a Santiago entre el 25 y el 30. En estas olas, en cuestión de tres días puede haber más de dos mil peregrinos, por lo que los refugios quedan completamente saturados. Si se va a comenzar en Roncesvalles por esas fechas, es recomendable, como en la operación salida de tráfico, escalonar la peregrinación e intentar comenzar antes o después de esos días complicados. Se está haciendo frecuente la costumbre de hacer pequeños tramos sueltos, acomodándolos a las circunstancias de tiempo y capacidad de los romeros, práctica que se aconseja de nuevo especial a las personas con discapacidad.

En cualquier circunstancia, resulta desaconsejable para una persona con discapacidad iniciar la peregrinación en invierno o en época lluviosa, como la primavera, en que las dificultades con las que puedan toparse son siempre mayores, por lo que el tema de la impedimenta lo recogemos pensando más bien en los meses veraniegos.

TIEMPO NECESARIO arriba

Muchos peregrinos, ante la imposibilidad de tener más de 30 días seguidos de vacaciones, empiezan en Semana Santa y lo concluyen en verano.

ALOJAMIENTOS ESPECÍFICOS arriba

La proliferación de hospitales y albergues a lo largo de la calzada santiaguista está desdibujando las primeras y sabias ordenanzas del mundo jacobeo, bajo las que se han venido rigiendo los primeros lugares de acogida en el camino francés. No obstante, en líneas generales, siguen siendo válidas las siguientes normas de uso:

- En principio, una parte de ellos son gratuitos (y si no, ya te lo harán saber. El precio suele oscilar entre tres y seis euros). Los gratuitos se mantienen solo con la buena voluntad de quienes los utilizan.

Un saco de dormir- Los peregrinos con limitaciones físicas o a pie tienen prioridad, a continuación los que van a caballo y, por último, los que circulan en bicicleta.

- No deben tenerse demasiadas exigencias y se deben respetar escrupulosamente los horarios. En los albergues no se admiten reservas. El peregrino madruga y por ello hay que guardar el sueño de los demás, abreviando las tertulias del final de la jornada.

- En varios idiomas, se suele recordar la necesidad de dejar limpios los aseos; cuestión ésta que preocupa mucho a los hospitaleros y a los que vienen detrás.

- Debe hacerse el esfuerzo necesario para que la estancia de los demás, que están cansados y han de madrugar, sea lo más pacífica posible, y colaborar con las costumbres del hogar que nos acoge, por muy ínfimo que sea el servicio que ofrece, pues son excepcionales los albergues, como el de San Juan de Ortega, en el que, por sus dimensiones, se llega a contar con una habitación para quienes roncan.

Y para finalizar, advertir que no se quiebra el espíritu de la peregrinación porque algún día se dé uno el gusto de alojarse en un establecimiento hotelero en toda regla y hacer un alto en el camino para descansar un día completo y aprovecharle para visitar monumentos, cosa que no es fácil, aunque parezca lo contrario, cuando se está haciendo el Camino.

ENTRENAR arriba

Una cosa que sí que hay que hacer es entrenarse, cuanto más tiempo mejor (supongo que nadie se acabará pasando, como les ocurrió a nuestros piragüistas en la última Olimpiada). Los de las sillas de ruedas, no precisamente en el pavimento más liso, ya que el Camino, visto lo desaconsejable del uso del arcén de las carreteras, suele discurrir por sendas no muy apropiadas.

MIDA SUS FUERZAS arriba

Ropa de abrigo Así como hay consejos prácticos para recorrer el camino en bicicleta (advertencias sobre la previa preparación física, mecánica y técnica), para los que vayan en silla de ruedas es en extremo problemático darlas con carácter general, aunque siempre, tanto para éstos como para las otras personas con discapacidad, el ir ligeros de equipaje sigue siendo válido. En atención a las dificultades de los tramos que se recorran, fuerza y medios complementarios con que se cuente, habrá que atenerse a las circunstancias personales y a las instrucciones que en cada ocasión se faciliten por las personas responsables de la peregrinación, y si se cuenta, como será lo más frecuente, con vehículo de apoyo y organización, estar a lo que ésta aconseje.

DISEÑE SU PROPIO ITINERARIO arriba

El dicho dice que el Camino de Santiago empieza en casa de cada uno, y es así, pero normalmente no hay refugios desde nuestra casa a Santiago.

Esta Guía debe ser un instrumento útil antes, durante y después del viaje. Antes de partir, la lectura reposada en su casa, le permitirá organizar su viaje en función de sus preferencias y del tiempo libre del que disponga. Puede acercarse al Camino Francés donde le plazca y hasta trazar las etapas según sus posibilidades. Durante el tiempo que dure la peregrinación, le servirá como guía con la que estructurar sus jornadas, seleccionar las visitas a monumentos, museos o lugares de interés y buscar un lugar de alojamiento. Cuando vuelva a casa, junto con las fotografías y recuerdos, este libro le servirá para revivir los intensos momentos vividos en lo que algunos consideran un lujo: viajar como un peregrino medieval en pleno siglo XXI.

PUNTO DE PARTIDA arriba

Ya hemos dicho por qué seguimos el camino francés por antonomasia. Ahora es conveniente no alejarse del mismo, dado que su infraestructura es muy superior a la de los otros senderos más o menos jacobeos. Hoy no saldrán a despedirnos, como en la Edad Media, la Iglesia y el pueblo entonando el salmo (ni precisaremos hacer testamento), pero sí pueden hacerlo algunos amigos. No parta a escondidas ni vaya a solas; esto último – amén de otras cosas – ya lo recomendaba Alfonso X el Sabio en Las Partidas; en su Ley Segunda preceptuaba, contestando a la pregunta, "En que guisa debe ser fecha la romería et el pelegrinaje", "con grant devoción et con mansedumbre, diciendo et guardándose de facer mal, et non andando faciendo mercadurias nin arloterias por el camino, et deben siempre albergar temprano, quando pudieren; et otrosi ir acompañados..."

El Camino de Santiago no es precisamente una diversión para el cuerpo sino para el espíritu, pero como se hace andando hay que preparar ambos, cuerpo y psique.

PRIMERAS ETAPAS arriba

Conviene programar al principio distancias cortas. La peregrinación a pie está al alcance de todo el mundo, pero se deben tener en cuenta las posibilidades de cada uno. La media diaria a pie oscila entre los 20 y 35 km y en bicicleta de montaña entre 60 y 100, teniendo en cuenta en la planificación de las etapas las distancias entre refugios.

Llevar en la mochila el menor peso posibleLas etapas que reseñamos son las que habitualmente siguen otras guías; pero considerando de una parte que las etapas habituales no presentan en su conjunto un recorrido homogéneo en cuanto a condiciones de accesibilidad y, de otra, que a una persona con movilidad reducida le puede resultar excesivo un ritmo de 25-30 Km. diarios, las hemos dividido en tramos y éstos a su vez en subtramos, de menor recorrido. Teniendo en cuenta la longitud de los tramos descritos, así como la valoración de accesibilidad que se hace de cada uno de ellos, será decisión personal del peregrino la distancia diaria a recorrer.

De salida, se debe prestar una atención primordialísima al calzado ya que aunque se anda con la cabeza, con un esfuerzo de voluntad, en los pies conviene llevar botas (jamás estrenarlas al salir; las ampollas y rozaduras son, con gran diferencia, lo que más entorpece, incomoda y hasta llega a hacer abandonar a no pocos peregrinos. Deben calzarse botas domadas que abracen el tobillo (sujetan el pie y alejan los temidos esguinces), del mejor material transpirable. Las de trecking gozan de buena fama entre los peregrinos. Sin olvidar que al finalizar cualquier etapa, lo primero de todo que hacen es descalzarse, por lo que resulta indispensable llevar unas sandalias, zapatillas o chancletas para descansar los pies.

La mochila: Hay un consejo radical en el mundo de la peregrinación: llevar en la mochila el menor peso posible. Resulta en extremo significativo que todos los viejos y reincidentes peregrinos hayan hecho su piadoso viaje cada vez con menos peso.

Hoy en día se recomienda no llevar más del 10% del peso del porteador. Los más experimentados se conforman con decir: toda mochila que pese más de siete kilos; malo.

La mochila La antigua y venerable canción de los experimentados peregrinos franceses, La Chanson moult profitable, ya advertía:

Vous que halles á Saint-Jacques
Au moins en temps d´eté
Ne prenez point grand charge
Aller sur le léger
Car de peu l´on se fasche
Je parle á gens de pied.

(Usted que va a Santiago, por lo menos en el verano, no cargue gran cosa, vaya ligero de equipaje, ya que uno se cansa con poco. Hablo a las personas que van a pie.)

También es cierto que hay alguna diferencia en los pertrechos dependiendo de que la romería se haga en verano o en invierno; en esta última estación hay que inclinarse por la lana en los calcetines, las camisetas y camisas más gruesas; las de franela son ideales. Y así como el jersey que se aconseja para el verano no debe ser grueso, para el invierno es lo contrario. Los pantalones más socorridos en la época fría son los de pana y la lana para el gorro y guantes. El saco de dormir debe ser el adecuado para ambientes fríos, ya que la calefacción no es precisamente lo que más abundan en los albergues y algunos de estos cierran durante los meses de octubre a abril, lo que puede obligar a pernoctar en sitios poco acogedores, con el agravante de que las noches, dada la elevada altitud por las tierras por las que discurre la vía francígena, suelen ser frías.

Una de las tentaciones que hay que vencer es la de llevar libros. La guía del camino y una libreta para anotaciones es suficiente. El jacobita no suele tener tiempo para leer aunque se lo proponga.

La mochila conviene que sea de las llamadas "anatómicas" que se sujetan al pecho y cintura. Y si quiere que resulte útil de verdad, ponga lo más pesado junto a la espalda y haga el esfuerzo de poner orden dentro de sus compartimentos, colocando las cosas siempre en el mismo lugar.

Entre las cosas que hay que llevar, y por orden de importancia, sobresale el saco de dormir, ligero y que se pueda abrir del todo, y la esterilla en que acostarse cuando no hay colchonetas, así como un chubasquero de los de capa grande que pueda cubrir también la mochila.

Un pequeño botiquín debe contener: además de aguja con un hilo de algodón (ya veremos para qué), un desinfectante a base de yodo o cromo, un antidiarreico, tiritas, tijera pequeña, alguna crema, para lo que sea (sol, grietas, pies), una cinta de esparadrapo de tela marrón de cinco centímetros de anchura (este ancho sirve para muchas cosas) y media docena de imperdibles grandes, muy convenientes, entre otros usos, para sujetar la ropa que se tiende a secar.

Hay que disponer de sitio para la ropa que no se lleva encima: dos mudas completas de algodón (las mujeres lo que quieran, pues al final es siempre lo que hacen), un jersey y un pantalón, junto con tres pares de calcetines, siendo preferibles los de algodón.

Para andar, pantalón corto o largo que debe ser ancho para poder quitárselo sin necesidad de hacer lo mismo con las botas, aunque también se recomiendan los llamados "desmontables". Camisa fuerte, y el tiempo aconsejará el resto. Debe tenerse en cuenta que se inicia la etapa, de ordinario al amanecer, con una determinada ropa y que ésta se aligera al mediodía.

En la cabeza es necesario tocarse con un sombrero, cada uno a su gusto, lona o paja.

Relacionado con la higiene, conviene llevar un paquetito de pañuelos de papel, papel higiénico (no es necesario llevar el rollo completo), toalla pequeña, cepillo de dientes y pasta; una pastilla de jabón de las que sirven para lavar y lavarse (esas que tienen un saurio son más adecuadas). Y si no se piensa dejar la barba, cuchilla y crema. De todos modos, si quiere hacer el Camino lo más próximo al peregrino medieval, puede prescindir de todos los afeites que hemos incluido en este apartado, aunque también puede que le sea difícil encontrar compañía para el viaje.

Adminículos muy necesarios, y por su orden, son: el dinero – ya lo recordaba el "Liber Peregrinationis" cuando advertía que los peregrinos se deben preocupar de proveer los gastos de viaje -; también resultan útiles las tarjetas de crédito, cartilla del seguro de enfermedad, navaja (basta con una sencilla), una cucharilla, un abrelatas, un vaso metálico y una linterna cuanto más pequeña mejor.

IluminaciónHay otros objetos que, salvo casos de ir uno solo, deben compartirse, como son la cantimplora (el agua nunca suele andar lejos, pero por si acaso se puede llevar una pequeña botella de plástico) y la máquina de fotos, siendo la mejor la más pequeña. Ahora se ha convertido en necesario el teléfono móvil con su cargador.

Finalmente, una cosa que va a llamar la atención: tapones para los oídos (no se sabe muy bien porqué, pero personas que nunca han roncado, lo hacen en los albergues), y no se preocupe: si no los lleva, los adquirirá; los venden en todas las farmacias del Camino de Santiago.

Puestos a andar, a los pies hay que cuidarlos como a las niñas de los ojos: lavarlos todos los días y a toda costa, dejando bien seca la comisura entre los dedos; utilizar saltratos en crema o sales diluidas en agua si es posible, vaselina entre los dedos y muda cotidiana de calcetines.

Remedio muy común para las ampollasCuando se note una incomodidad en el pie, algo que roza, o lo que sea, hay que parar inmediatamente para intentar poner remedio (volver a colocarse bien el calcetín puede ser uno de ellos). No obstante, si las temidas ampollas llegan a producirse, existe un remedio de uso muy común entre los peregrinos: se desinfecta una aguja de coser (quemarla y desinfectante) y se le enhebra un trozo pequeño de hilo blanco de algodón. Se atraviesa la ampolla y se deja el hilo dentro, cortándolo por los dos extremos, como dos centímetros a cada lado (que sirven de drenaje). Poner encima una tirita.

Junto con la vieira, el bordón del peregrino (la vara) es uno de los detalles que da más imagen a los romeros. Hay quienes no se aciertan a caminar sin él y otros que prescinden de este apoyo; aunque llegan ocasiones, como las bajadas, las subidas y los perros ("el mejor amigo del hombre, pero el peor enemigo de los peregrinos, sin olvidar algunos mesoneros"), en que todos se acuerdan de él y de Pablito el de Azqueta.

DOCUMENTACIÓN PREVIA arriba

En nuestro equipaje también debemos incluir alguna documentación que podrá sernos necesaria o de utilidad como es, el D.N.I, la tarjeta sanitaria, el certificado de minusvalía y la tarjeta bancaria.

ENFERMEDADES EN EL CAMINO arriba

Evidentemente afrontar el reto caminando o en bicicleta es positivo para cuerpo y espíritu pero es conveniente evitar contratiempos durante la marcha que mermen la salud del peregrino. Para ello, es importante tener en cuenta algunas recomendaciones.

Antes de comenzar, para acostumbrarse al esfuerzo, es conveniente dedicar unas semanas a "entrenar" realizando recorridos a pie o bicicleta, sobre todo si la persona tiene hábitos sedentarios en la vida diaria. Al principio las distancias serán cortas, incrementándolas progresivamente.

Un pequeño botiquínEs muy recomendable que el peregrino se realice un sencillo reconocimiento médico para ponerse en marcha con la certeza de que su cuerpo no fallará, y que el ejercicio no será perjudicial a corto o medio plazo.

Previo a comenzar la marcha debe tenerse previsto el contenido de la mochila y las etapas a recorrer cada día.

La mochila será lo mas ligera posible ya que al ir recorriendo kilómetros el peso se nota en las piernas, además debe tenerse en cuenta la edad y condición física del caminante. A modo de orientación se incluye la siguiente tabla:

Caminando

En bicicleta
Edad Cargas Edad Cargas
10 años 3 kg 10 años 3 kg
11 años 4 kg 11 años 4 kg
12 años 5 kg 12 años 6 kg
13 años 6-7 kg 13 años 7-8 kg
14 años 7-8 kg 14 años 8-9 kg
15 años 10 kg 15 años 10-12 kg
Adultos 15-20 kg Adultos >12 kg



Además de la tarjeta de la seguridad social es aconsejable incluir en el equipaje un pequeño botiquín que contenga:

- Vendas, gasas y esparadrapo.

- Antisépticos y desinfectantes para las ampollas.

- Micóticos para los hongos.

- Antinflamatorios

Al planificar las etapas a realizar cada día también tendremos en cuenta la edad del caminante, su condición física y el medio a utilizar para la realización del camino: andando o en bicicleta. Como norma general cada etapa diaria a pie oscilará entre 20 y 25 Kms. y en bicicleta unos 70 Kms. En función de la edad:

Caminando

En bicicleta
Edad Dist. Diaria Edad Dist. Diaria
10 años 8 km 10 años 15 km
11 años 10 km 11 años 16 km
12-13 años 11-12 km 12-13 años 14-20 km
14-15 años 13-15 km 14-15 años 20-40 km
Adultos 15-20 km Adultos 40-70 km



Es importante realizar descansos durante las etapas. Estas pausas pueden realizarse cada hora pero variará en función de la edad y el cansancio de los peregrinos. Durante estas paradas es aconsejable:

Cuidar la alimentación

- Durante el verano buscar un lugar a la sombra.

- Aflojar el calzado y poner los pies en alto.

- Puede aprovecharse para beber y comer algo.

- las paradas no han de ser prolongadas.

- Las pausas en la bicicleta se realizaran fuera de cualquier carretera o arcén.

- Las paradas en la bicicleta serán poco frecuentes y de corta duración.

- Si la etapa del día esta dividida en dos sesiones realizaremos una gran parada para comer y recuperar fuerzas

Además es importante cuidar la alimentación. Seguir unos consejos básicos ayudará a prevenir algunos problemas:

- No realices comidas copiosas ni previamente ni durante la marcha. La comida fuerte debes realizarla una vez finalizada la etapa.

- Ingiere durante la marcha alimentos ricos en azúcar como caramelos, chocolate, frutas y frutos secos, estos dos elementos nos aportarán, además, vitaminas.

- Los alimentos ricos en grasas son importantes pero deben tomarse repetidas veces y en pequeñas cantidades. Estas grasas se encuentran en mantequillas, embutidos, etc.

- Los huevos, carnes y pescados, alimentos ricos en proteínas deben tomarse una vez finalizada la etapa, durante el esfuerzo no es necesario.

- Ten mucho cuidado con el agua que bebes durante la marcha. Asegurate que esta es potable, una afección gástrica puede impedir que consigas tu objetivo.

Algunas medidas preventivas que podemos utilizar para evitar que se produzcan "lesiones" típicas del peregrino:

- Prevención de ampollas y rozaduras. Para prevenirlo deben seleccionarse y utilizarse del calzado y los calcetines de forma adecuada. Es recomendable utilizar dos pares de calcetines, unos finos de hilo y sobre estos otros de algodón. Además, al ponerlos habrá que cuidar que no exista ningún tipo de arruga que al rozar con la piel provocaría la ampolla.

El calzado debe sujetar bien el tobillo, además será flexible, impermeable, transpirable, sujetar bien el talón, no apretar los dedos y una suela rugosa que evite resbalones. Además, las botas a utilizar deben estar "domadas", nunca debe estrenarse el calzado al empezar el camino, mas bien, será mejor estrenarlo cuando empezamos a "entrenar".

- Prevención de agujetas y molestias musculares. Además del entrenamiento previo, la preparación de las etapas y no escatimar en paradas, mantener un ritmo cómodo durante toda la etapa, evitando cambios bruscos de ritmo ayudaran a evitar estos problemas.

- Exposición a temperaturas extremas. Primavera y otoño son las mejores épocas para realizar el camino, en invierno y verano las temperaturas son extremas. Para afrontar estas temperaturas, el caminante deberá elegir ropa adecuada: pantalones, camisa, abrigo, guantes, chubasquero, gorro o visera, etc.

Cuando una persona sufre "agotamiento por calor", se la colocará en lugar fresco dándole de beber líquido abundante (en un litro de agua, disolver media cucharada de bicarbonato y una de sal).

En cualquier caso, en los albergues de peregrinos y en los pueblos que transita el Camino de Santiago existen botiquines y atención médica para facilitar que el peregrino consiga su objetivo: llegar a Santiago de Compostela.

SEÑALIZACIÓN arriba

Durante el camino encontraremos frecuentemente indicadores o señales metálicas, de cerámica y pintura. Estas señales son:

Estrella-conchaLa estrella-concha: de color amarillo sobre fondo azul, de cerámica o metal situada en paredes o mojones.

Icono de un caminanteEl icono de un caminante, ordinariamente, en paneles metálicos.

Flechas amarillasLas flechas amarillas pintadas en paredes, en el suelo, sobre el asfalto, en el tronco de los árboles, sobre piedras…
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